El Huérfano es DUEÑO DE SU DESTINO, sin ascendencia y el deber de una tradición sobre sí, tiene como tarea el confiar en sus PROPIAS FUERZAS. "Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres." (Camus, 1942). El don de la orfandad, es precisamente la responsabilidad, y hacerse RESPONSABLE es convertirse en DUEÑO DE SÍ.
En la historia de los Mitos Occidentales, sobresalen los nombres de JACOB hijo de Isaac (Mitología Hebrea), y SISIFO hijo de Eolo y Enarete (Mitología Griega). Ambos como símbolos equivalentes y paralelos de la ORFANDAD ESENCIAL del hombre LIBRE y DUEÑO de su DESTINO.
Jacob o Ya'akov, en hebreo יַעֲקֹב "sostenido por el talón" o en árabe يعقوب Yaʿqūb, conocido después como Israel hebreo יִשְׂרָאֵל "el que PELEA CON DIOS", árabe اسرائيل Isrāʾīl) es uno de los patriarcas en la Biblia. Se distingue por haber contendido con su hermano en el vientre de su madre para ser el primero en nacer, así como de haber igualmente contendido con un angel (Elhoim). De allí deriva su nombre como el que contiende, o se resiste a Dios. Su contienda y su resistencia al angel de Dios, le han constituído como un ejemplo de ORFANDAD en la mitología hebrea. (Imagen: Jacob, por Karen Laub - Novak)
JACOBO ORPHANUS (Del latín Horphanus), es la representación del arquetipo del huérfano el cual está relacionado con asumir la ADULTEZ, lo que significa hacerse cargo de SÍ MISMO. En el aspecto luminoso, el huérfano afronta la jornada con independencia y consciente de que estará sólo en el camino, sin asumir el papel de víctima.

